viernes, 31 de julio de 2015

Ojos negros se enternecen como ramas de almendro,
ramas negras; ramas flacas, estiradas, erizadas.
Negros alfileres, alfileres negros.
Estirada figura, zalamera, de caramelo.
Un instante atrapado por la sombra entre las sombras.
Todo es negro.
Misteriosa criatura de firme y atenta mirada.
La presa entre sus garras, el ovillo está deshecho.
No es mascota, no es amigo, simple compañía.
Compañía solitaria,
que marchando a medianoche
no vuelve hasta algo nuevo.

GCL
Buenas tardes.

Supongo que resulta complicado comprender las causas y el desarrollo de la guerra mundial desde el punto de vista de la Alemania nazi, pero, como en todas las guerras, ambas partes sufren y pierden la vida.

Es así como Markus Zusak decide abandonar la novela juvenil para estrenarse en la novela adulta y darse a conocer a nivel mundial con La ladrona de libros. Encarnando la figura de la mismísima muerte, narra la curiosa e inigualable vida de Liesel Meminger, quién, acogida por una humilde familia alemana, años antes del estallido de la gran guerra, muestra un peculiar y creciente interés por la lectura y posteriormente la escritura, mientras sobrevive en la pobreza refugiada en su mejor amigo, su padre, y demás personas que conocemos a lo largo del relato.
Extraordinarios personajes nos enseñan el valor de las palabras y la compañía que nos pueden brindar en los peores momentos. Según dice Ricard Ruíz Garzón, de El Periódico de Catalunya: " (···) logra emocionar sin clichés (···).".

Sin embargo, no fue mi caso, ya que aun siendo una persona emocional, no llegó a sorprenderme como lecturas anteriores. De todos modos, debo reconocer  que es un libro entretenido e interesante, y que, pudiendo ser por su rara narradora o por hechos no comúnmente tratados, la historia logra atraparte del principio al final. Por último, recomendaría este libro a los amantes de la historia y a aquellas personas que buscan sorprenderse y emocionarse a cada página.